Con/texto y para/texto. el ‘Alma Mater’ de Chile
Editado por Ana Harcha, Francisca Montes y Felipe Cortés, el libro Las potencias vitales de las tierras fronterizas. Encuentro sobre prácticas de creación e investigación en artes se origina en el primero de estos encuentros de la Universidad de Chile, realizado entre agosto y septiembre de 2022. El evento es organizado por las direcciones de Creación e Investigación —entonces encabezadas, respectivamente, por Harcha y Montes; y con Cortés como gestor y analista de proyectos— de la Facultad de Artes de este establecimiento estatal. La Universidad de Chile hunde sus raíces en instituciones coloniales (la Real Universidad de San Felipe, 1758-1839) para convertirse en un pilar de la vida republicana del país, que inicia su proceso de Independencia en 1810. En cuanto a las artes, alberga sucesivamente, entre otros, la Academia de Bellas Artes (1858), el Conservatorio Nacional de Música (1849), el Teatro Experimental, la Escuela de Danza (ambos de 1941) y el Museo de Arte Contemporáneo (1947), donde tuvo lugar el encuentro. Debido a su rol público, es duramente intervenida, reprimida, desmembrada y desfinanciada durante la dictadura. Así, conoce un retroceso inmenso durante las décadas de 1970 y 1980 y, en las siguientes, si bien regresa la democracia y, con ella, la autonomía, sigue librada al neoliberalismo. Este retroceso ayuda a entender que el libro que estoy reseñando se sitúe en la investigación en artes —no en el sentido borgdorffiano de la práctica ‘en’ artes, sino como campo de saber— y se conciba como una publicación de ‘creación e investigación’.
Esta última noción cristaliza de manera más evidente tras las masivas protestas estudiantiles de 2011 contra el lucro en la educación, cuando la investigación y su producción académica comienzan a regir como criterios de acreditación (y contratación) universitaria, más allá de la docencia y la entrega de títulos y grados. Debido probablemente a que aquí no hubo una evolución gradual y relativamente autónoma hacia lo que, en JAR, conocemos como investigación artística, el requisito es leído por el estamento artístico-académico como una imposición de la ciencia, cuando no de la industria del conocimiento. De hecho, en Chile hasta el día de hoy existen pocas textualidades generadas por artistas, las que se asocian principalmente a funciones de mediación, mientras las escrituras recaen más bien en teóricos y críticos. Esta sospecha respecto de la investigación también se alimenta de una desconfianza hacia el régimen tecnocrático instaurado en dictadura y perpetuado después de ella. Así, les artistas académicxs exigen que la creación también sea valorada en sus producciones específicas, generándose diferentes organismos y mecanismos universitarios para su promoción. En rigor, la tensión entre creación e investigación pervive hasta hoy, pero Las potencias vitales de las tierras fronterizas es una de las iniciativas que dan cuenta de un giro en este sentido. Si una frontera se concibe como un límite no estricto, sino poroso, el interés de esta publicación es que permite mapear una pluralidad de tránsitos y tráficos posibles entre los polos señalados, con sus consiguientes mutaciones. Como veremos, esto resulta indisociable de la Marea feminista de 2018 y el Estallido social de 2019. Igualmente trastocada en estos procesos, el ‘Alma Mater’ de Chile nos hace ver, con su sensibilidad crítica, poética y política ‘recargada’, que si nunca está todo dicho en materia de creación, tampoco lo está en materia de investigación.
Justamente por situarse en la frontera de creación e investigación, en Las potencias vitales de las tierras fronterizas ‘lo dicho’ trasciende lo argüido, sobresaliendo este libro físico y digital, en primer lugar, por sus colores, su tamaño y su envoltura. Carente de tapas y lomo, lo protegen una cubierta de solapas y una franja de papel en tonos sandía, diferenciándose los módulos interiores de ‘Conferencias’ (convencionales, performativas y virtuales) y ‘Laboratorios’ por sus acentos respectivos en sandia y verde. Dentro de las ‘Conferencias’, las secciones siguen los cuatro días del evento. Las articulaciones texto-visuales de cada capítulo varían, pero el libro muestra una clara intención de expresar algo situado más allá de lo escrito. Así, la tipografía es homogénea, pero los textos se destacan en colores y las imágenes no tienen un único formato y ubicación. El algo más también se manifiesta a través de una escritura poética presente desde el título mismo y mediante un recurso al epígrafe como dispositivo que varía de género (resumen, cita, reflexión, etc.), tamaño y extensión en cada contribución, funcionando como sostén de una polifonía. Todo lo anterior rompe con los tradicionales formatos académicos. En su ‘Presentación’ (8-13), les editores señalan que se trata, desde la universidad, de preguntarse por el rol de las artes en la ‘sociedad del conocimiento’; pregunta abordada desde la noción de frontera como intersticio ‘salvaje’ en desplazamiento. A continuación, introducen tres ‘marcos de acción’ que formulan como llamados, pues su presentación corresponde a la convocatoria del Encuentro. Para no repetir ideas, los iré precisando en las secciones correspondientes.
Las conferencias
Mientras el ‘marco de acción’ del ‘Día 1’ desemboca en un llamado a pensar las relaciones disciplinarias en la frontera como ‘lugar situado-entre-partes’, las colaboraciones giran más bien en torno a una primera y más amplia formulación de estas partes ‘como prácticas, como territorios, como seres vivos y no vivos, como disciplinas, como saberes’ (p. 10-11). Así, al elaborar la conferencia performativa que presentó en el Encuentro, Kevin Magne Tapia (CINESPECIE / DS) plantea que, al expandirse a metodologías artístico-performativas, el ‘cuerpo químico’ conformado a partir de una triterapia contra el VIH crea su propia ciencia de la experimentación y el conocimiento, pero en cuanto ‘agitación de saberes temporales y afectivos’ de carácter colectivo y subalterno; Zoila Schrojet (EECh / DICTA) usa el título de ‘La materia prima de un marco teórico en tamaño 12’ para presentar fotografías en blanco y negro de un cuerpo femenino con diferentes conceptos escritos encima (bibliografía, territorio, política, arte, academia, ocio, olfato, descolonización, etc.), exhibiendo una propuesta encarnada de arte como investigación; y Diego Pérez Pezoa (ARTESUCHILE) critica el ‘mundo del arte’, proponiendo combatirlo como ‘sistema de competencia de egos’ mediante una ecosofía del ocio y la contemplación que lo desvíe de la mera producción. En este ‘Día 1’, no sólo vemos una diversidad de articulaciones posibles entre creación e investigación, sino también una común implicación crítica y poética a vivencias situadas dentro/fuera tanto del ‘mundo’ artístico como del académico, configurándose una matriz de múltiples agencias imaginativas que potencian recíprocamente tales articulaciones.
En el ‘Día 2’, se llamaba a cuestionar la incitación a innovar y ‘ser creativo’, proponiendo concebir la frontera como un ‘lugar de fricción’ desde ‘posturas e ideas propias’ y, en especial, desde los experimentos pedagógicos del arte contemporáneo. Aquí, Carlos Ossa (FCEIUCHILE) propone adoptar, en el currículum escolar, metodologías de análisis visual que, asumiendo el ‘hacer’ de las imágenes, tengan un carácter contextual, participativo, colaborativo e intercultural; Daniela Sabrovsky (FCEIUCHILE) reflexiona sobre las ‘máquinas de crear’ que, al permitir la apertura de un ‘espacio de juego como ritual’, utiliza en su enseñanza/experimentación/investigación de pregrado en torno al cine como proceso; Fernando Huayquiñir Echeverría (CITP) concibe como un proceso de ‘co-aprendizaje’ la investigación sobre la percepción de la ciudad por personas ciegas que realizó desde la geografía, combinada con metodologías etnográficas y creativas; y Paola Medina (artista visual) reflexiona sobre el auto-aprendizaje experimentado en su travesía de México a Chile y por el desierto chileno, evocando lxs referentes teórico-afectivos de su ‘IAD’ (Investigación Artística Deseante) y performando sus métodos estéticos y poéticos en la perfoconferencia que presentó, así como en el texto sobre ella. Así, vemos que los procesos pedagógicos no sólo ocurren en diferentes niveles, dimensiones y relaciones, sino que se potencian mediante el recurso a métodos de investigación y creación que permiten, como dice Sabrovsky, ‘tocar el mundo’. La mirada co-investigativa de esta sección dignifica a la rezagada educación chilena, así como a la educación artística como proceso susceptible de llevarse a cabo dentro/fuera del aula.
En el ‘Dia 3’, se invitaba a reflexionar sobre las discusiones en las instituciones y políticas públicas, así como en sus ‘latencias’, para el reconocimiento de ‘otras/nuevas formas de generar conocimiento’ (p. 12). En un ensayo poético, histórico y audiovisual, Andrés Ajens (Mar con soroche / UMCE) apunta que el mirarse a sí mismo siempre conlleva ‘el horror de sí’, pues está atravesado ‘por una incierta frontera’. Lo aborda en relación a las fronteras lingüísticas, culturales y literarias implicadas en el ‘Huanca del fin de Atahualpa’, así como en la misma noción de ‘huanca’ y su incierta traducción como ‘tragedia’. El título se este ensayo es:
‘Don de fronteras, donde Andes. Del Ataw Wallpaj p’uchukakuyninpa wankan alias “Huanca del fin de Atahualpa”, aguayo anónimo, ss. XVII-XIX, c. Potosí/Chayanta’ (120-131),
Y su única imagen, portada de un video realizado por Manuela Thayer y con lecturas de Ajens y Diether Flores Chumacero, es:
En el ‘ensayo danzado’ sobre su conferencia performática autoetnográfica, Luz Condeza Dall’Orso (DANZAUCHILE) elabora la contradicción de ser académica de danza, siendo una mujer ‘gorda’, mediante un artivismo del ‘desborde’ fortalecido con las movilizaciones de 2018 y 2019. La erudita escritura de Ajens rememora los textos críticos de dictadura en su densa oblicuidad, mientras la de Condeza se instala plenamente en la disrupción del tiempo reciente. Ambos comparten un afán exposicional que engrosa las capas de sentido brindadas por los nuevos modos de conocimiento que aspiran a un reconocimiento, así como por los agentes que, a través de ellos, nos interpelan directa o espectralmente. En ese marco, la falta de contribuciones acerca de las políticas públicas en estas materias evoca un preocupante desajuste institucional.
En el ‘Día 4. Conferencias virtuales’, Janaina Carrer (CÉLIAHELENA / PyEM / UCLM), con apoyo en imágenes videoperformativas, enfoca la creación filosófica —siguiendo a Deleuze & Guattari— de los conceptos de ‘conceptáfora’ (‘concepto’ / ‘metáfora’) y ‘dis.autonomía’, enfermedad padecida por su padre, proponiendo ‘dis-plazar’ la idea de autonomía vertical hacia otra, inclinada, codependiente, vulnerable, expuesta y relacional. Talma Salem (UNC / UPC), por su parte, aborda su remontaje o ‘reenactement’ del ‘cuerpo-instalación’ de la brasileña Vera Sala, precisando cómo su ‘deseo de archivo’ y su práctica ‘antropofágica’ se distinguen de la mera apropiación —se apoya en Suely Rolnik— porque no busca controlar los efectos del otro ‘devorado’, sino ‘habitar una tierra fronteriza’ donde se sienta su ‘presencia viva’. A ello, agrega la idea —basada en el pensamiento africano, siguiendo a Leda María Martins— de un tiempo ‘espiralar’ curvado como memoria de ‘saberes encuerpados’. Surgidas de tesis doctorales, estas dos contribuciones sudamericanas bien pueden responder al primer marco de acción del Encuentro: en el caso de Carrer la elaboración versa más bien sobre conceptos, mientras en la de Salem, sobre aspectos metodológicos. El énfasis teórico que comparten permite hacer un zoom in a lo que ocurre durante la exégesis artística. Incluso, cruzando y ampliando sus propias reflexiones, puede advertirse que la práctica artística como investigación (Practice as Research) no se configura como una imposición, sino como una manera de transitar, desde las artes, por la investigación en cuanto nuevo territorio de creación. Este tránsito se sustenta en la devoración de otres, humanos o no, dentro de un continuo descentramiento del yo que reordena el mundo al reconcebirlo de maneras afectadas y afectivas.
Los laboratorios
El módulo verde de ‘Laboratorios’ contiene seis contribuciones, cada una de ellas asociada a experimentos realizados en ‘la frontera entre creación e investigación artística’ (p. 179). El colectivo CEISS entrega diferentes ‘apuntes para un (no) programa de taller en formatos fílmicos’, los que versan sobre la oscuridad, la luz, las sombras, el tiempo y la metodología de pintura en movimiento utilizada para realizar una ‘película sin cámara’. Francisca León (UCSH / UNAB) señala realizar una actividad donde ‘se involucran las artes visuales, paisajismo, filosofía y experiencias comunitarias de intervenciones con plantas y vegetales en el espacio público urbano’, a lo que sigue otro texto breve que resalta lo compartido en torno a diferentes jardines reales y/o metafóricos, junto a dibujos y fotografías de registro. Nuri Gutés (UCHILE) y Daniella Santibáñez (artista escénica) entregan una breve descripción y fotografías de registro de una actividad corporal y material que consistió en ‘modificar nuestro hábitos de visión’ en torno a un muro que separa un jardín y la calle. En los tres casos, el componente exegético se ve rebajado al mínimo, como si los conocimientos generados al interior de los grupos tuviesen que mantenerse allí o comunicarse principalmente mediante materiales artísticos. Estos laboratorios giran más bien en torno al polo de la creación artística, pero creando sus propias ‘ciencia[s] de la experimentación y el conocimiento’ (Kevin Magne Tapia) para generar, dicen les editores, una ‘consciencia colectiva imaginativa’ (p. 182). A través de aquellos apuntes que sintetizan los conocimientos generados/adquiridos, la propuesta del colectivo CEISS resulta sencilla, pero efectiva, en cuanto a hacernos partícipes de lo imaginado. Tal vez por ello, en el diseño del libro, algunos de sus fotogramas desbordan el capítulo, siendo usados como portadillas de la sección entera.
En los tres capítulos siguientes, el componente visual, sin dejar de ser importante, cede su predominio a la escritura. Integrado por Isabel Jara (Teoría de las Artes), Francisca Morand (Danza), Mónica Bate (Artes Visuales) y Javier Jaimovich (Sonido), el Núcleo Emovere (UCHILE) desarrolla los conceptos, detalla los ejercicios y reflexiona sobre las impresiones asamblearias de les participantes, entresacando las ‘latencias organizadoras’ de su laboratorio, entendido como una ‘forma de intra-acción física y conceptual’ donde se combinaron, cuerpo humano, vegetación y electrónica. Acompañando su texto de fotografías, espectrogramas y enlaces a audios, Federico Eisner Sagüés (PUC), María Consuelo Robledo (antropóloga social), Carla Tapia (actriz) y Lautaro Casas (músico experimental) explican que se centraron en el susurro para reconocer oblicua y materialmente sus voces, cuestionando después de realizar distintos ejercicios que se trate de una ‘no-voz’. Por último, Christian Parker (cineasta documental) caracteriza la escucha profunda (EP) como ‘herramienta para el desarrollo de la conciencia’ mediante diferentes ejercicios; a lo que agrega que el contexto institucional permite desbaratar el ‘no-saber-de-qué-se-trata’, facilitando el objetivo de ‘(interrumpir) la interrupción’. Cada una de estas tres contribuciones aporta a entender cómo desarrollar, pensar y comunicar experimentos colaborativos y participativos de creación-investigación: desde una interdisciplina que integra un pilar teórico textual, en el caso de Emovere; desde una transdisciplina donde emergen voces plurales bajo la guía de un especialista, en el caso de Eisner et al.; desde la indisciplina de un saber no domeñado por la institución, pero que en ella se potencia, en el de Parker.
Que nadie se quede atrás
Mirado de manera transversal y también enfocando diferencias, sobresale en Las potencias vitales de las tierras fronterizas, primero, la relevancia política que adquiere una noción de ‘creación e investigación’ situada, en este caso, en el campo de la investigación ‘en artes’, la que engloba las pesquisas que se realizan ya sea sobre, para o a través de las artes. Estas modalidades de investigación, distintas de las disciplinas y sus metodologías, conciernen al estatuto epistemológico, o sea, si el arte es objeto, destinatario o proceso de generación del conocimiento; proceso que, a su vez, cuenta con variantes. Por ejemplo, en el libro se presentan las investigaciones sobre las artes de Diego Pérez Pezoa o Carlos Ossa y a través de las artes de Zoila Schrojel o Fernando Huayquiñir, pudiendo estas dos últimas tipificarse, respectivamente, como investigación artísticamente encarnada (o arte como investigación) y como investigación basada en las artes o que recurre a ellas desde otras disciplinas y problemas. Reconocer esta multiplicidad es políticamente relevante porque su correlato real de actores dentro de o articuladas a las universidades va generando un ecosistema abierto y plural de creación e investigación que, cual humus, puede sedimentar versiones más afiatadas, o no, dado que también existen desviaciones. En un contexto en el cual se tiende a entronizar y tomar como destino la ‘práctica (artística) como investigación’ (PaR, ‘Practice as Research’), mostrar que existen múltiples y fecundos articulaciones posibles entre creación e investigación permite mantener encendidas la curiosidad y la imaginación acerca de cómo estas modalidades se conectan con la producción de conocimiento.
Aun así, en este volumen existe una presencia destacada de contribuciones que podrían caracterizarse como PaR. El libro se inicia con la presentación de Kevin Magne y luego incluye las de Daniela Sabrovsky, Paola Medina, Luz Condeza, Janaina Carrer y Talma Salem, así como las de Emovere, Federico Eisner (en colaboración) y Cristian Parker. Entre ellas, probablemente la contribución de Emovere sea la que muestra una mayor compenetración con el lenguaje, los problemas, los referentes teórico-epistémicos y los procedimientos de la PaR, a la que termina explícitamente aludiendo. Este núcleo artístico interdisciplinario lleva trabajando desde el año 2014, dando muestras de consolidación. Sin embargo, las demás contribuciones, descansando sobre bagajes ‘otros’, también evidencian dominio y desenvoltura en cuanto a la exégesis o explicación sobre sus procesos y hallazgos. El desparpajo creativo constantemente difracta los procesos de investigación y redefine lo que entendemos por ‘conocimiento’. Por ejemplo, en cuanto a las conferencias performativas y algunos laboratorios, varias contribuciones no intentan trasladar la experiencia in situ a la publicación, sino que elaboran al respecto propuestas texto-visuales diferentes, que incorporan el encuentro: se alude a las discusiones sostenidas en las mesas (Magne); se insertan fragmentos de la performance (Medina, Condeza); o se escribe acerca de lo experimentado y creado con les participantes (Eisner). Esto genera un ensamblaje de momentos y memorias relacionales y situadas que complejizan y enriquecen aún más las relaciones entre ‘creación e investigación’, sus cómo, sus quiénes, sus para qué, etc. Pero incluso el silencio que en algunos casos se mantiene frente a estas cuestiones y que en otra publicación podría resultar anómalo, toma en el contexto de Las potencias vitales de las tierras fronterizas la significación de una interpelación misteriosa y densa.
De hecho, un aspecto muy interesante del libro es que, de manera más evidente que en otras publicaciones, se hacen visibles las conexiones de la creación y la investigación con colectivos bajo amenaza. Esto, al punto de que cabe preguntarse en qué medida es posible pensar las epistemologías de la PaR de manera desvinculada de las epistemologías de sujetxs concretos en pugna por preservar y generar vínculos sociales, políticos, ecológicos, etc. Así, el libro abunda en referencias feministas, cuir, indígenas o afro, entre otras, humanas o no, conectadas a experiencias concretas de enfermedad, discapacidad, obesidad, alienación, etc., sobre el telón de fondo de genocidios pasados y presentes, así como del calentamiento global. Sosteniendo lo anterior, se perfila la actividad de un montón de individuos agrupados en formaciones más o menos amplias y estables, conversando, conociendo y conociéndose, pensando y pensándose, ideando, imaginando y creando nuevas formas de actuar para la transformación social. En Chile, una manifestación intensa de lo anterior se dio durante las movilizaciones estudiantiles de 2011, la Marea feminista de 2018 y el Estallido de 2019. ¿Son las revoluciones gigantescos laboratorios sociales de creación e investigación donde lo sabido, lo pensado y lo sentido dan un vuelco total? Las contribuciones de este libro fueron escritas al alero de esos procesos, que no han tenido parangón en nuestro país en cuanto a las experimentaciones artísticas, las demostraciones de afecto y los tráficos de saberes involucrados. Todo ello fue coronado por un proceso constitucional fracasado, pero cuyos anhelos de dignidad no han claudicado. Lo más interesante es que las dinámicas implicativas que subyacen a los procesos de creación e investigación no sólo se señalan, sino que se replican por medio de los laboratorios abiertos al público, permeando y mutando tanto la institución como la sociedad de maneras insospechadas.
Justamente, un día después de terminado de Encuentro, el electorado chileno votó masivamente el Rechazo a la propuesta de nueva Constitución generada gracias a las movilizaciones arriba mencionadas. ¿Seguirá siendo posible explorar las fronteras entre creación e investigación en las universidades, considerando que se pretende sustituir lo humano por máquinas y que hasta la ciencia es, hoy en día, atacada por quienes nos gobiernan? La Universidad de Chile ha realizado una valiosa labor de articulación ciudadana en los últimos años, pero, debido a su carácter estatal, podría incluso llegar a recibir un golpe fatal. Esta es otra razón para descubrir en este libro hacia dónde pueden llevarnos las fronteras exploradas. Esta dirección ya no es la de una batalla ‘cultural’ groseramente reapropiada por la ultraderecha global, sino otra, más enfáticamente estética, poética, epistémica y política, de lo cual este libro color sandía es agente y potencia vital. Es que el volumen reseñado congrega, edita y disemina modos de generación de conocimientos y saberes irreducibles a los datos, informaciones y dispositivos con los que se pretende dominarnos, hoy. Muestra el potencial existente en varios ‘entres’: entre el arte y la escritura, entre la estética y la poesía, entre la sociedad y la institución, entre la calle y la academia, etc., pero según un vector que, parafraseando a Édouard Glissant sobre el ‘asedio de lo Diverso’, indica que la investigación es asediada por la creación artística, viéndose la academia difractada en el proceso. Quizás, el mayor potencial de Las potencias vitales de las tierras fronterizas es el de configurarse como un entramado de creación e investigación que se desliza dentro/fuera de la institución de una manera fluida, líquida, tomando en ocasiones perfiles más sólidos, pero siempre permeables. En este sentido, bien puede funcionar como una nave de rescate en los distópicos tiempos de hoy, susurrándonos que no todo está perdido, cuando se trata de que nadie quede atrás.
Siglas
ARTESUCHILE: Facultad de Artes, Universidad de Chile
CEISS: Colectivo autogestionado que experimenta, investiga y difunde obras en formatos fílmicos. Participantes: Juan Pablo Donoso, Susana Soto, Andrea, Paz Ahumada, Juan Pablo Escobedo, Maite Mérida, Paula Merlo, Macarena Astete, Matias Rojas, Antonia Ríos, Claudia Sánchez, Vadim Strika, Carolina Rivas, Pablo Schalscha. Chile
CINESPECIE: Empresa audiovisual Cinespecie, Chile
CITP: Colectivo Interdisciplinar Territorios Primitivos, Chile
DANZAUCHILE: Departamento de Danza, Universidad de Chile
DICTA: Fundación para el desarrollo interdisciplinario de la ciencia, la tecnología y las artes DICTA, Chile
DS: Encuentro de Cines y Artes Desacato Sidoso, Chile
EECh: Escena experimental chilena
ESACH: Escuela Superior de Arte Helena Célia, Sao Paulo, Brasil
FCEIUCHILE: Facultad de Comunicación e Imagen, Universidad de Chile
Mar con soroche: revista de poesía Mar con soroche (Santiago / La Paz)
PUC: Pontifica Universidad Católica de Chile
REDPyEM: Red Políticas y Estéticas de la Memoria
UCLM: Universidad de Castilla La Mancha, España
UCSH: Universidad Católica Silva Henríquez, Chile
UMCE: Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, Chile
UNAB: Universidad Nacional Andrés Bello, Chile
UNC: Universidad Nacional de Córdoba, Argentina
UPC: Universidad Provincial de Córdoba, Argentina